Tu piel cerca de mí con esa infinita ternura de tu rostro hundido en un profundo sueño. Que ganas de estar dentro de ti, para sentir lo que es ser tú al dormir. Cuando dejas de estar confundido, cuando me abrazas sin darte cuenta, cuando eres tú sin temores ni miedos. Que daría por entender lo que es tu alma sin miles de preguntas, en los momentos en que todo es claro: sólo yo y tú en una cama, apretándonos por complacencia.¿Qué más se necesita comprender? Si estoy a tu izquierda vencida, incrustada entre tus piernas, inclinada en tu espalda. Yo de rodillas esperando tu aire, con el corazón afectado de tanta indiferencia. Si pareciera que aunque te acaricio con mis manos, estas a miles de kilómetros. A pesar de la distancia, te siento respirar y con eso me conformo porque estas cerca de mí, con tus manos en mis muslos, sintiendo lo que es tuyo por pertenencia.
Soy de ti porque dejo de ser yo cuando estoy contigo. Y no es que abandone lo que soy, si no al contrario, sigo siendo quien conociste pero dentro de ti. Sumergida en lo que es amar sin esperar nada a cambio, sin desear nada. No pido nada ni quiero todo, solo despertar y ver tu cuello en mi boca, con tu mano en mi pelo y ese afecto que a veces nace de tus palabras.
Soy tuya porque estoy a tu lado sin estarlo, entre tus sábanas, esperando que tus ojos se abran para que puedan volver a mirarme, con esas ganas que alguna vez tuviste. Con tu brazos anexados a mi cintura, con esa ansiedad del mañana. Un futuro que en un principio prometiste en los instantes en que no te importaba la “diferencia”.
Lo distinto, lo contrario, lo inverso, todo los que dices que es opuesto lo uno del otro ¿Qué diferencia habrá en dos personas que sueñan con la felicidad, con la alegría, con la vida tranquila, con la paz, con el amor, con el mar?
Para mí, sólo somos seres humanos que buscamos lo mismo pero de diferentes maneras, y por lo que sé, la forma no implica el fondo. El igual modo es aburrimiento y no hay insatisfacción más grande que escuchar la símil de dos bocas separadas.
Si amaste antes o después que yo, si nos equivocamos o aprendimos, si fue mejor o peor, si nos conformamos o luchamos, si somos cobardes o valientes, amantes o amigos, nada hoy importa. Lo único que interesa es que se quiso y mucho. Nunca se dejo de querer, es lo que sé; y lo que por mi parte siempre demostré.
Hoy estoy congelada, ya no pienso ni me pregunto, sólo te dejo pasar y me conformo con el silencio. Te amo y mucho, eso es cierto, pero sé vivir amando a alguien que no sabe hacerlo. No hay felicidad si no hay voluntad de ser feliz. Con eso me quedo…
Paz

